Los salvajes son habitantes de la Fosa que sufrieron daños neurológicos por estar expuestos al agua infectada y al medio ambiente envenenado, pero sin llegar a convertirse en bestias mutantes. Empezaron a ser más hostiles, violentos y de mal carácter. Sus emociones se descontrolaron y sus acciones, a menudo, rondan lo primitivo.[1]
En su terminal, Sandra Kundanika explica que sólo un pequeño porcentaje de los ciudadanos de la Fosa se vuelven salvajes, y un porcentaje aún más bajo se convierten en bestias mutantes.